Lecciones del deporte para el desarrollo de equipos

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Desde hace un tiempo intento transmitir, tanto en mi trabajo, como en mi vida, mi visión respecto a lo que me apasiona: el desarrollo de EQUIPOS.

Pero querer transmitir y hacerlo, son dos cosas distintas. Por eso, como ejercicio, en este post quiero intentar dejar plasmado cuál es mi propósito final y las ideas que intento trasladar cuando ayudo, lidero, entreno o trabajo con un equipo.

Desde siempre, he estado ligado al mundo del deporte de equipo, al baloncesto concretamente. De pequeño como jugador y los últimos 15 años como entrenador. Todos estos años, me han llevado a tener múltiples experiencias que han formado mi visión respecto a lo que es, lo que necesita y lo que genera un EQUIPO.

Son estos aprendizajes del deporte colectivo los que quiero transmitir en los equipos de trabajo. Mi propósito es transformar los grupos de trabajo en un EQUIPO de un deporte colectivo.

La fuerza de la Co-elaboración

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Un mismo objetivo compartido

Todo se mueve alrededor de algo compartido. Desde nuestras distintas perspectivas pero con un mismo camino. En el deporte, los distintos jugadores, roles de un equipo, staff técnico se mueven alrededor de un mismo objetivo.

Durante el desarrollo de un partido, lo que realmente te empuja como jugador, no es cumplir la táctica marcada por el simple hecho de que sea tu tarea, si no por conseguir un propósito tan grande que tu solo no eres capaz de abarcar: lograr una canasta o marcar un gol.

La fuerza que te hace desarrollar esa pequeña parte del trabajo por un bien mayor, es la verdadera fuerza de la colaboración, una motivación que te hace moverte más allá de la individualidad, que nos impulsa a querer crear algo mucho más importante y valioso que lo que pudiéramos lograr individualmente.

En el deporte es muy fácil de entender, si no defiendo cuando me toca, nos marcan, si no me acerco a ayudar a un compañero, no logramos avanzar, si logro dar el pase a mi compañero desmarcado, anotamos. Todo resultado del equipo es en 1ª persona del plural no en singular.

Esta facilidad en el deporte para entender un objetivo como algo común y compartido y cómo tu tarea se relaciona con él, es pieza básica e imprescindible para crear un EQUIPO.

Conseguir cosas inimaginables multiplicando tus capacidades.

El deporte colectivo es un sistema complejo. Es imposible pensar en lograr un gol o una canasta teniendo en cuenta sólo una parte del juego o solo una parte de los jugadores. Necesitamos del conjunto al completo interactuando juntos para lograr los objetivos.

El problema que tratas de resolver en tu propio equipo de trabajo es, seguramente, también un problema complejo. No requiere de un único tipo de conocimiento, ante la complejidad de los problemas, necesitamos de múltiples disciplinas para resolverlos.

Sólo por esto, necesitamos sumar nuestras habilidades. Si trabajamos en desarrollar nuestra colaboración, llegaremos al momento que nuestras capacidades no solo sumarán, si no que se verán multiplicadas.

Cuando cada individuo logra llevar de forma constructiva su actitud, habilidades y comportamientos al equipo, el equipo consigue más que la suma de sus partes. Un equipo crea un entorno que permite, compartiendo ideas, habilidades y conocimiento, generar soluciones mucho mejores y mas conscientes que las que pudiera crear cualquiera de sus miembros individualmente.

Equipos que cambian la historia de su deporte, conjuntos “underdog” que consiguen campeonatos o grupos que han conseguido trasladar su impacto fuera del deporte. Quien ha vivido alguna de estas experiencias puede saber lo que significa colaborar de verdad, puede saber lo que significa ser un EQUIPO.

El equipo es el protagonista.

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Basta de thinkers-doers

A los entrenadores, la realidad del deporte nos pone en nuestro lugar, quien juega el partido son los jugadores.

Por mucho que deseemos que se juegue de una manera específica, ellos, los jugadores, son los dueños últimos de sus decisiones. Por mucha táctica y estrategia que hayamos planificado, quien tiene que tomar la mejor acción, en el momento clave, es el jugador.

No podemos generar EQUIPOS si lo que tenemos son máquinas cumplidoras de tareas. Debemos salir de la versión thinkers-doers de principios del siglo XX y aprender que los “jugadores” de nuestras empresas son los verdaderos protagonistas.

Los entrenadores, clubs, empresas y lideres, solo podemos poner las mejores condiciones para que puedan desarrollar su talento.

Como lideres, nuestro objetivo no es ganar la liga, es desarrollar equipos que sean capaces de hacerlo.

Llevar esto a las empresas pasa por entender que el verdadero generador de valor son los equipos. Tener un equipo lleno de talento, pero limitarlo poniéndolo al final de la cadena de valor es inútil.

Tener a Messi, a Lebron James o a Kobe Bryant en tu equipo y no desarrollar su talento, o darle sólo un pequeño espacio de acción — tenerlo sólo para el último tiro del partido — es devaluar tu propia organización.

Team-first thinking – La organización al servicio del equipo.

En el deporte, es el equipo el que dictamina el funcionamiento del resto de sistemas. Los entrenadores, la directiva, los preparadores físicos, los equipos médicos, todo en una organización deportiva se mueve alrededor del equipo o los equipos del club y no al revés.

No son los equipos los que cambian a merced de la organización. Porque son ellos, los equipos, quien generan el valor, el resto del sistema existe y trabaja a su alrededor para su desarrollo.

Transformar esto en las empresas, no pasa por “mimar” a los equipos de forma paternalista creando un silo. Necesitamos crear EQUIPOS que asuman toda la cadena de valor al completo, creando centros de valor: equipos completos responsables y capaces de impactar End to End.

El desarrollo del equipo

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No basta con desearlo muy fuerte

Echarle hu**os esta muy bien para los comentarios de la tv en los partidos, pero o tienes gente buena, preparada y que sabe qué hacer en cada momento o no conseguirás mucho.

En el deporte no ganas por desearlo “muy fuerte”, ganas porque has sido mejor. Equipos poco talentosos han ganado campeonatos y ligas, pero os puedo asegurar que no sólo porque tenían muchas ganas.

Ningún equipo ha ganado ni ha conseguido nada en el deporte siendo igual o peor cuando terminó la temporada que cuando empezó.

¿Cómo se desarrolla un equipo en el deporte? Con liderazgos al servicio del equipo, con foco en la mejora técnica, una táctica que fomenta la colaboración y una estrategia que ayude a largo plazo al desarrollo de todo el sistema.

Compromiso con la mejora y el camino, no con el resultado.

Tener como objetivo conseguir la liga, traza la dirección donde debemos apuntar. Ganar la liga no es la manera de medir ni el rendimiento ni el compromiso de un equipo. Mejor dicho, no ganar la liga no quiere decir que un EQUIPO no tenga un buen rendimiento o no haya tenido compromiso. Sería absurdo.

Sin embargo, si nuestras acciones del día a día dentro del equipo, no van dirigidas hacia ese objetivo o a desarrollarnos para ir mejor hacia ese objetivo, entonces si podemos hablar de falta de rendimiento o compromiso. El compromiso es con el camino que tomamos, no con el resultado.

En las empresas, a veces, confiamos todo a la sobre-explotada cultura del esfuerzo, al si quieres puedes, a echarle ganas o a estar “motivado”. Pero hay que desarrollar a la gente, pensar en una buena organización que fomente la colaboración y tener una estrategia clara para todos.

Solo deseando muy fuerte que el equipo funcione, acabarás con un equipo que quiere y no puede. Un equipo que trabaja y se esfuerza mucho — “echa muchas horas” — pero al final no consigue resultados extraordinarios.

En el deporte no hay debate sobre el compromiso con la mejora continua. ¿Por qué en nuestras organizaciones, mejorar el equipo no es el objetivo? Si no mejoramos, ¿por qué nos obligamos a tener mejores resultados? ¿Cómo esperamos que ocurra si no ponemos foco en la mejora de quien genera esos resultados?

En el deporte si no existe la búsqueda de la mejora, convertimos el deporte en un pasatiempo, y no hay nada de malo. Pero en nuestras organizaciones, no creo que queramos equipos que vengan sólo a pasar el rato.

Consciencia y conocimiento sistémico.

En el baloncesto se ataca y se defiende, se está desarrollando cada vez más equipos donde todos son capaces de adaptarse a las situaciones, con menos especialistas y más capacidades repartidas entre todos, aleros-bases, pivots-bases, juego small-ball…

El fútbol total de la Naranja Mecánica, ha trascendido y ahora tenemos laterales capaces de jugar de extremos, porteros capaces de salir con el balón jugado y delanteros que aprenden nuevas posiciones por las necesidades.

En el deporte esta capacidad de impactar en todas las facetas del juego es un extra para lograr éxito de cualquier situación compleja en los partidos.

Para ello tienes que conocer cada vez más el todo del juego, cómo colaborar con tus compañeros o qué se necesita en cada situación, sea tu tarea o no. No limitarte a estar parado hasta que alguien te pase el balón y el entrenador te grite que corras.

El desarrollo del conocimiento sistémico es parte del desarrollo de un deportista. Y en nuestros equipos, entender el todo del “deporte” al que jugamos es indispensable para lograr un mayor impacto.

El desarrollo no es tarea de 1 persona.

Es necesario también que los líderes, entrenadores, managers… básicamente las personas alrededor del desarrollo de los equipos generen el contexto adecuado y estén alineados e igual de comprometidos que el propio equipo en sus objetivos.

En un equipo deportivo de élite, existen múltiples personas dedicadas sólo al desarrollo de cada capacidad y habilidad del equipo. Puede ocurrir que en un equipo de 12–15 personas, pueda haber otras 15–20 personas dedicadas al desarrollo de las mismas.

Salvando las diferencias, ¿Cuántas personas en vuestra organización se dedican al crecimiento de un equipo y de las personas? En mi experiencia deportiva al menos éramos 2 o 3 para un equipo amateur (Entrenador, ayudante y/o preparador físico) En nuestras organizaciones, para los equipos de trabajo, que además queremos llevar al alto rendimiento ¿cuántas personas tenemos dedicadas a su desarrollo?

Ni de sólo un rato a la semana.

Y lo mismo pasa con el tiempo dedicado. ¿Cuánto entrenan vuestros equipos? Con el mismo ejemplo que antes, equipos amateur entrenan del orden de 4–5 horas a la semana para un partido el finde. ¿Cuánto entrenan vuestros equipos para 40 horas de partido a la semana? ¿Estamos jugando partidos de forma continua sin mejorar nuestro juego? ¿Cuánto dedicamos a aprender, practicar, entrenar…? ¿Es suficiente para llevar a la excelencia a nuestros equipos?

Ni de sólo formación.

La práctica deliberada es algo innato en el deporte. Entender la separación entre entrenamiento y el partido es crucial.

Hay un ejemplo que me gusta respecto a la práctica deliberada sacado del libro “El secreto del Barcelona”: la jugadora de golf Annika Sörenstam dibuja una linea imaginaria antes de los golpeos, que separa el espacio de pensar del espacio de rendimiento.

Cuando estás dentro de la zona de pensar, el cerebro está totalmente conectado, pensando, aprendiendo técnicas, planificando. Pero cuando sales de la linea y pisas la zona de rendimiento, desconectas y simplemente juegas, como ya has hecho millones de veces.

Debes poder tener un espacio de aprendizaje consciente y muchas veces repetitivo para incorporar una técnica o mejorar las situaciones que te vas a encontrar en tu día a día del trabajo, en tu partido particular.

En el deporte hay grandes estudios sobre metodología de entrenamiento y aprendizaje. Muchas de ellas pueden ser aplicadas a aprender técnicas de cada trabajo.

Obtener resultados es la consecuencia del desarrollo.

El foco del equipo debe ser su propio desarrollo como camino a lograr objetivos. Los resultados finales de un equipo son la consecuencia del desarrollo del mismo.

Cuando empiezas a entrenar un equipo, no planteas objetivos sin conocer cómo funciona, qué talento tienen o que son capaces de hacer. Cuando ya lo sabes, planteas objetivos para marcar la dirección en la que el equipo se moverá. No como métrica de evaluación.

La única manera de conseguir los objetivos es a partir del desarrollo del equipo. No hay otra forma de impactar más directamente en lo que quieres conseguir, no hay botón mágico que te haga ganar una liga, sólo ser mejor. Y sólo puedes ser mejor si pones foco en el desarrollo, no hay más truco ni magia.

Algo más que “motivación” - Ownership

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Sentimiento de pertenencia

Ser parte de un equipo cumple con una de las necesidades básicas de todo ser humano, sentirse parte de algo y pertenecer a una comunidad. Un buen equipo crea una sensación de “casa”. Un lugar donde puedes ser tu mismo y te sientes seguro para compartir tus pensamientos y preocupaciones.

Emoción por lo conseguido

Cuando en el deporte un equipo gana, se emocionan por lo conseguido, por el trabajo hecho por ellos. Era su propósito, su objetivo, su trabajo. No el de otros que se ha cumplido a través suyo.

Esto hace que la motivación sea un elemento intrínseco al trabajo en equipo, no es necesario un esfuerzo en motivar a la gente para que juegue a su deporte, ellos aman su deporte, lo que es necesario es darles una propósito que puedan sentir suyo y lo consideren suficientemente importante y de impacto para ellos o para su mundo.

Los desarrolladores de un equipo de software no les desmotiva desarrollar software, les desmotiva no compartir el objetivo o el propósito y convertirse en meras herramientas para la consecución del objetivo de otros.

Personalmente me gustaría conseguir que si alguien está en un equipo, no sea sólo por cumplir su trabajo (muy loable y en muchas ocasiones suficiente), si no por la verdadera intención de generar impacto con lo que el equipo va a conseguir.

Imaginaros por un momento, si una gran parte de nuestro tiempo fuera dedicado a impactar en algo que consideramos importante. No sería necesario esfuerzos extraordinarios para manteneros motivados. Esto mismo, creo, es parte de la sensación que aparece en el deporte colectivo.

Sentir ser un EQUIPO

Finalmente, hay una frase que escuché una vez, no recuerdo muy bien dónde, que define mi propósito cuando ayudo, lidero o entreno a un equipo.

No sabes lo que se siente ser un EQUIPO hasta que estás en uno de verdad. Y una vez que lo has vivido, te pasas el resto de tu vida buscando volver a sentir lo mismo.

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